La importancia del juego simbólico

Jugar es lo que más le gusta a los niños, de eso no tenemos dudas.

Da igual que sea a un juego de mesa, a los coches, al aire libre a la videoconsola… no se cansan nunca.

Pero hay un tipo de juego en concreto que es muy beneficioso para ellos y que les ayuda a comprender el mundo y a aprender los comportamientos sociales.

El conocido como juego simbólico es de vital importancia para el desarrollo de los más pequeños. Imitar las situaciones de la vida diaria es su primer contacto con la sociedad y la mejor manera de ir comprendiendo su funcionamiento.

Hablamos del juego simbólico. Hoy te contamos en qué consiste y los beneficios que tiene para los más pequeños de la casa.

¿En qué consiste el juego simbólico?

Es el tipo de juego en el que la imaginación es la protagonista absoluta, es decir, es todo aquel juego en el que los niños recrean situaciones cotidianas que observan en la vida real.

Jugar a cuidar de sus bebés, a que esa caja enorme es un coche o a que son cajeros de un supermercado, por ejemplo, son casos de juego simbólico.

Beneficios del juego simbólico

El primer y más importante de los beneficios del juego simbólico es que fomenta la imaginación y estimula la creatividad.

Les permite adquirir habilidades sociales y les ayuda a aprender a relacionarse.

Aprenden a trabajar en equipo, a colaborar con otros niños, a compartir, a empatizar…

También les enseña a canalizar sus emociones, a mostrarlas y a controlar los posibles enfados con los compañeros de juego. De este modo también aprender a gestionar este tipo de situaciones de enfrentamiento.

Fomenta el uso del vocabulario y el aprendizaje de nuevas palabras.

Comienzan a comprender cómo es el mundo que les rodea y cómo funciona.

Estimula la confianza y la autoestima.

¿Cómo podemos fomentar el juego simbólico?

Los padres podemos ayudar a nuestros hijos a que jueguen si todavía no lo hacen por sí mismos.

Les encantará que nos sentemos con ellos a jugar. Podemos proponerles nuevos personajes o nuevos escenarios para ampliar su repertorio.

Pasaremos un rato maravilloso con ellos y seguro que nos lo pasamos bomba.

El juego para nuestros hijos es una parte imprescindible en sus vidas, les enseña a conocer las normas sociales, aprenden a ganar y a perder, a solucionar problemas, a expresar mejor sus emociones y, por supuesto, les hace muy felices.


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