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Juegos para potenciar el aprendizaje

Ya están aquí las vacaciones de verano y tenemos que felicitar a los niños por haber superado este curso tan complicado por la pandemia, son unos verdaderos héroes.

Se merecen un descanso y disfrutar del verano, pero estos meses que quedan hasta la vuelta al cole pueden hacerse muuuy largos.

En el post de hoy os hablamos de juegos con los que se entretendrán y divertirán y además les ayudarán a potenciar su aprendizaje.

Jugar, la mejor manera de aprender

Ya hemos comentado alguna vez que jugar es la manera más efectiva de aprender para los niños.

Mientras se divierten van adquiriendo diferentes habilidades, bien lingüísticas, de memoria, de lectura… existen muchas opciones.

Muchos profesores ya utilizan este tipo de juegos en sus clases, ya que los peques se motivan a participar y mediante el juego van asimilando los conocimientos.

En casa también podemos proponerles estos juegos para que estén entretenidos durante los largos días de verano y que además les sirva para seguir aprendiendo.

Juegos para potenciar el aprendizaje

Hay muchos tipos de juego para estimular el aprendizaje y la concentración.

Adivinanzas

A los niños les encantan las adivinanzas y es una manera muy divertida de estimularles para que utilicen el pensamiento lógico, la concentración y la comprensión.

Tienen que prestar atención y analizar bien las palabras para intentar descifrarlas. Organiza una tarde de concurso de adivinanzas, se lo pasarán bomba.

Puzzles

Los puzzles son un clásico entre los clásicos pero es cierto que nunca fallan. Podemos comprar unos cuantos, la dificultad dependerá de la edad de los niños.

Además, hay mucha variedad por lo que podemos elegir puzzles de dibujos que les gusten a los niños. Les encantará formar las imágenes de sus personajes favoritos.

Encontrar las diferencias

Este pasatiempo es ideal para fomentar la concentración, ya que deben estar muy atentos a las imágenes y analizarlas para encontrar las diferencias entre ambas.

Lo mejor de todo es la alegría que les da cuando consiguen encontrarlas todas.

Unir las parejas

Este juego suele ser de cartas, se colocan todas bocabajo y hay que ir levantando y memorizando la posición para cuando encontremos la pareja, unirlas.

Pueden ser dos cartas iguales o estar relacionadas, por ejemplo una con la imagen de un futbolista y otra con la imagen de un balón.

Lo bueno de este juego es que podemos animarnos a hacerlo casero, recortamos cartulinas del tamaño aproximado de cartas y dibujamos lo que nos apetezca, personajes de dibujos, nombres, profesiones, animales…

Nos lo pasaremos genial eligiendo los personajes, dibujándolos y luego jugando.

Sopas de letras y de números

Otro juego clásico que ayudará al aprendizaje lingüístico y matemático.

Con las sopas de letras, los niños se familiarizan con las letras y se estimula la formación de palabras y la lectura.

Este juego también podemos crearlo de forma casera, formando una sopa de letras con los nombres de los peques, de sus amigos, de películas que les gusten…

Con los sudokus ocurre lo mismo, podemos hacer uno fácil, adaptado a la edad de los niños, así fomentaremos el cálculo mental.

Si nos organizamos bien y lo planteamos como una actividad divertida, conseguiremos que nuestros hijos pasen un rato entretenidos a la vez que ejercitan la mente.

Si conoces más juegos y pasatiempos ideales para que los niños aprenden mientras juegan, compártelos con nosotros 😉

La importancia del juego simbólico

Jugar es lo que más le gusta a los niños, de eso no tenemos dudas.

Da igual que sea a un juego de mesa, a los coches, al aire libre a la videoconsola… no se cansan nunca.

Pero hay un tipo de juego en concreto que es muy beneficioso para ellos y que les ayuda a comprender el mundo y a aprender los comportamientos sociales.

El conocido como juego simbólico es de vital importancia para el desarrollo de los más pequeños. Imitar las situaciones de la vida diaria es su primer contacto con la sociedad y la mejor manera de ir comprendiendo su funcionamiento.

Hablamos del juego simbólico. Hoy te contamos en qué consiste y los beneficios que tiene para los más pequeños de la casa.

¿En qué consiste el juego simbólico?

Es el tipo de juego en el que la imaginación es la protagonista absoluta, es decir, es todo aquel juego en el que los niños recrean situaciones cotidianas que observan en la vida real.

Jugar a cuidar de sus bebés, a que esa caja enorme es un coche o a que son cajeros de un supermercado, por ejemplo, son casos de juego simbólico.

Beneficios del juego simbólico

El primer y más importante de los beneficios del juego simbólico es que fomenta la imaginación y estimula la creatividad.

Les permite adquirir habilidades sociales y les ayuda a aprender a relacionarse.

Aprenden a trabajar en equipo, a colaborar con otros niños, a compartir, a empatizar…

También les enseña a canalizar sus emociones, a mostrarlas y a controlar los posibles enfados con los compañeros de juego. De este modo también aprender a gestionar este tipo de situaciones de enfrentamiento.

Fomenta el uso del vocabulario y el aprendizaje de nuevas palabras.

Comienzan a comprender cómo es el mundo que les rodea y cómo funciona.

Estimula la confianza y la autoestima.

¿Cómo podemos fomentar el juego simbólico?

Los padres podemos ayudar a nuestros hijos a que jueguen si todavía no lo hacen por sí mismos.

Les encantará que nos sentemos con ellos a jugar. Podemos proponerles nuevos personajes o nuevos escenarios para ampliar su repertorio.

Pasaremos un rato maravilloso con ellos y seguro que nos lo pasamos bomba.

El juego para nuestros hijos es una parte imprescindible en sus vidas, les enseña a conocer las normas sociales, aprenden a ganar y a perder, a solucionar problemas, a expresar mejor sus emociones y, por supuesto, les hace muy felices.

Tips para gestionar los celos infantiles

Ante ciertas situaciones como la llegada a casa de un hermanito o hermanita, es muy complicado que nuestros hijos no sientan celos del recién llegado.

Es algo totalmente normal por lo que no debemos preocuparnos en exceso, pero si es importante saber gestionar la situación, sobre todo para que nuestros hijos se sientan comprendidos y queridos.

En el post de hoy te contamos algunos consejos para gestionar los celos infantiles.

¿Por qué sienten celos?

Por muy bien que intentemos hacerlo, en la mayoría de casos los celos son inevitables, sobre todo si nuestro hijo mayor es todavía pequeño.

Aunque le prestemos atención e intentemos que la situación cambie lo menos posible, lo cierto es que las cosas cambian y por mucho que queramos, ahora tenemos que compartir su atención con un bebé, con lo que eso supone.

Los niños tienden a sentirse desplazados con el nuevo bebé, viendo que ya no son el único centro de atención en la vida de sus padres.

¿Cómo saber que nuestro hijo tiene celos?

Por norma general, los padres ya estaremos atentos a cualquier señal que pueda tener nuestro hijo ante la llegada del recién nacido.

Pero hay comportamientos que nos dirán que efectivamente nuestro peque siente celos.

  • Aprovecha cualquier ocasión para llamar la atención.
  • Está más rebelde y no hace caso.
  • Está menos comunicativo y le cuesta hablar.
  • Comienza a tener problemas para dormir y se despierta con frecuencia.
  • Tiene más rabietas de lo habitual.
  • Pierde el apetito.
  • Empieza a comportarse de un modo más infantil o a comportarse como el hermanito pequeño.

¿Cómo gestionar los celos infantiles?

Ante todo, debemos entender que los celos son una respuesta totalmente natural. Nuestros hijos se sienten vulnerables ante algo desconocido y lo manifiestan de ese modo.

Tenemos que ponernos en su lugar y ser comprensivos. Pedirles que nos cuenten, en la medida de lo posible qué les sucede y cómo se sienten.

Es momento de tener paciencia con ellos, son los primeros que no lo están pasando bien, por lo que debemos intentar no recriminarles en exceso.

Explicarles que nada ha cambiado con respecto a vosotros, que les seguís queriendo igual, es muy obvio, pero ellos sienten que dejamos de quererlos para querer al bebé.

De igual modo, debemos involucrarlos desde el principio en la llegada del hermanito, si les hacemos sentir partícipes diciendo que nos tiene que ayudar a cuidar del bebé porque es el hermano mayor, se sentirá importante y desarrollará un instinto de protección hacia el bebé.

Debemos hacer un esfuerzo y sacar tiempo extra para dedicarle en exclusiva a nuestro hijo mayor. Un recién nacido es absorbente y esa falta de tiempo es lo que primero notará nuestro hijo.

Podemos reservar un ratito para hacer algo sin el bebé, (ver una peli, ir a merendar, jugar a un juego de mesa, un paseo,…) nuestro hijo mayor estará encantado y verá que aunque algunas cosas han cambiado, siempre tendrá el amor incondicional de sus padres.