Viendos las entrasdas etiquetadas en colegio

Cómo detectar el acoso escolar

El acoso escolar o bullying es uno de los principales miedos de los padres cuando nuestros hijos comienzan a ir al colegio.

Saber detectarlo a tiempo es fundamental para ayudar a nuestros hijos y acabar con el problema.

En el post de hoy te contamos cómo detectar el acoso escolar.

¿Qué es el bullying o acoso escolar?

Antes de nada debemos saber exactamente a qué conductas podemos ponerles la etiqueta de acoso escolar.

Es normal que nuestros hijos tengan algún encontronazo con alguno de sus compañeros, incluso alguna pelea.

No todos tenemos el mismo feeling con todo el mundo y los niños al ser pequeños y no saber todavía controlar bien sus emociones pueden solucionar un problema con una pelea.

Evidentemente habrá que tomar medidas y explicarles que esas no son las maneras de solucionar nada.

Hablamos de acoso escolar cuando se producen agresiones físicas y/o psicológicas de forma constante y durante un período largo de tiempo.

Estas conductas además suelen seguir un patrón en el que el niño que sufre el acoso está solo y el resto de niños que son testigos de lo que sucede no suelen intervenir por miedo a represalias.

Señales de alarma del acoso escolar

Cuando un niño está sufriendo bullying, hay una serie de cambios en su conducta que deben hacer saltar todas nuestras alarmas.

Según la web stopbullying.gov las señales de advertencia que debemos tener en cuenta son:

  • Lesiones inexplicables
  • Pérdida o rotura de ropa, libros, dispositivos electrónicos o joyas
  • Dolores de cabeza o estómago frecuentes, sensación de malestar o simulación de enfermedad
  • Cambios en los hábitos alimentarios, como saltarse horarios de comidas o atracarse. Los niños pueden llegar de la escuela con hambre porque no almorzaron.
  • Dificultad para conciliar el sueño o pesadillas frecuentes
  • Calificaciones bajas, pérdida de interés en las tareas escolares, o el niño se niega a ir a la escuela
  • Pérdida repentina de amigos o deseo de evitar situaciones sociales
  • Sentimientos de impotencia o disminución de la autoestima
  • Comportamiento autodestructivo como escaparse del hogar, autoinfligirse heridas o hablar de suicidio

¿Qué hacer si nuestro hijo sufre bullying?

Si nuestro hijo sufre acoso escolar, en primer lugar debemos apoyarle al máximo y decirle que vamos a ayudarle para que termine.

Actualmente existen unos protocolos de actuación en los centros escolares para gestionar este tipo de situaciones.

Debemos ponernos en contacto con el colegio y con los profesores para que nos ayuden en el proceso y que el problema se solucione.

Sería conveniente que el niño contase con ayuda de un psicólogo para recuperar la confianza en sí mismo y su autoestima.

Os indicamos el enlace de la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar para ampliar información y solventar cualquier duda que tengáis.

Lo imprescindible es no quitarle importancia al asunto y apoyar y respaldar a nuestro hijo 100%.

El bullying es un problema muy grave y hay que atajarlo lo más rápido posible para que no tenga consecuencias.

Vuelta al cole: vamos a organizarnos

La vuelta al cole ya está aquí y como cada septiembre toca organizarnos para tenerlo todo a punto.

En el post de hoy te damos algunos consejos para encarar de la mejor manera el inicio del nuevo curso escolar.

La seguridad es lo primero

Las medidas de seguridad e higiene siguen siendo prioritarias en esta vuelta al cole.

Debemos recordar a nuestros hijos la importancia de seguir las normas de higiene como:

  • Lavarse las manos
  • Usar la mascarilla
  • Respetar la distancia de seguridad
  • No compartir comida ni botellas de agua
  • No compartir el material escolar

Son las medidas básicas que ya se aplicaron en el curso anterior, pero es conveniente repasarlas con ellos para que las tengan presentes en la vuelta a las clases.

Adaptar los horarios

Por regla general, en vacaciones los niños se acuestan y se levantan más tarde.

Por ello, es conveniente comenzar a modificar los horarios unas dos semanas antes de comenzar el curso.

Así nuestros hijos se irán habituando y no notarán los madrugones de golpe.

Volver a la rutina del colegio supone cambiar los hábitos de sueño, pero también significa someter al cuerpo a un mayor desgaste mental y físico.

Por eso hay que ir adaptando nuestras jornadas poco a poco para que sean lo más parecidas posible a como serán una vez comenzado el curso.

Todo listo para la vuelta al cole

Aunque no lo creas, a los niños también les genera estrés y nervios tener que volver a las aulas.

Para evitar generarles ansiedad hay que organizar todo lo necesario con tiempo de antelación.

Revisar que tenemos todos los libros y material escolar que nos haya solicitado el colegio y enseñárselo a nuestros hijos es positivo.

Así podrán ir familiarizándose con los libros que van a estudiar y podrán incluso prepararse ya su mochila y tenerla preparada sin prisas de último momento.

Nos vamos de tiendas

Si vuestros hijos acuden a un cole en el que se lleva uniforme, hay que sacar los del curso anterior y probarlo todo para comprobar si es necesario comprar algo.

Es conveniente comprar 2 prendas de cada para así tener cambio cuando laves el uniforme.

Si en el cole no usan uniforme, hay que hacer un tanto de lo mismo, hay que sacar la ropa y ver qué es lo que les viene y lo que no.

Si tienes que comprar ropa nueva, apuesta por prendas que sean ante todo cómodas para su día a día en clase.

Si tus hijos ya tienen 8 años o más, llévatelos contigo a comprar su ropa y que den su opinión.

Son ellos los que van a llevarla a diario y les encantará elegirla.

Hay que ser comprensivos con nuestros peques

Como ante todo cambio, es normal que los días previos a comenzar las clases nuestros hijos estén nerviosos ante la expectativa de volver a la rutina.

Tenemos que ser pacientes y dedicarles tiempo, disfrutar de los últimos días de vacaciones y hacer algo especial, como ir a comer a algún sitio que les guste o llevarlos al cine o a la playa, a modo de despedida de las vacaciones.

Si los primeros días de cole están algo irascibles también es normal, aunque pasen cada septiembre por el mismo trámite, son niños y les cuesta un poco adaptarse de nuevo a una rutina más estricta que la que han tenido en los meses de vacaciones.

Con organización, paciencia y cariño la vuelta al cole será un éxito seguro 😉

El cole en casa: recomendaciones

Nos encontramos en plena desescalada y todos intentamos ir adaptándonos a la nueva situación.

Algo a lo que tendremos que hacer frente en la mayoría del país es a que los niños no volverán al colegio hasta septiembre.

En el post de hoy te damos algunas pautas para llevar el cole en casa de la mejor manera posible.

Las rutinas serán nuestra salvación

Los padres ya sabemos que a los niños lo que mejor les va son las rutinas. Tenemos comprobado que en períodos de vacaciones en los que costumbres y horarios se descontrolan, volver a los hábitos anteriores es mucho más complicado.

Por eso, y a pesar de que este período será bastante más largo, ya que llevamos ya 2 meses y quedarían otros 3 más, debemos intentar mantener ciertas rutinas para que los más pequeños no acusen los agravios de esta situación más de la cuenta.

Clases a distancia

Los profesores han tenido que adaptarse a las circunstancias a marchas forzadas y los padres debemos estar ahí para apoyarles.

Deberes y ejercicios vía email y clases online son la nueva forma de aprender en tiempos de coronavirus.

En este sentido, lo más conveniente es emular la dinámica del cole e intentar que los niños entiendan que aunque estén en casa, es como si estuvieran en clase.

Para ello, debemos establecer un horario aproximado dedicado a realizar las tareas del colegio, con sus descansos para tomar algo para almorzar o para descansar.

Esta situación supone un esfuerzo extra para los padres, que ya reincorporados a nuestros trabajos o bien teletrabajando desde casa, tenemos que ayudar a nuestros hijos con el fin de que sigan aprendiendo.

Los horarios son fundamentales

Es complicado, pero intentar mantener unos horarios parecidos a los que teníamos antes del estado de alarma sería muy beneficioso.

Que los niños se acostasen y se levantaran a unas horas prudenciales, garantizando sus horas de descanso, es lo ideal.

Debe irse a la cama pronoto, como si al día siguiente tuvieran que madrugar y levantarse de igual modo a una buena hora para aprovechar la mañana y dar las clases correspondientes.

Mantener los buenos hábitos

Que pasemos más tiempo en casa, no significa que no deban cumplirse las normas que había antes del estado de alarma.

Si los niños tenían una serie de tareas a realizar en el ámbito familiar, eso no debe cambiar o si el uso de videoconsolas o móviles solo estaba permitido los fines de semana, eso debe continuar así.

De igual modo hay que mantener unos buenos hábitos alimenticios.

Estar tantas horas en casa a menudo nos hace caer en el picoteo por simple aburrimiento.

A los niños les sucede lo mismo, intentemos organizar su alimentación para que siga siendo variada y no abusen de los dulces.

Que también haya tiempo para la diversión

No todo van a ser normar y obligaciones.

Aunque puedan comprender el motivo por el cual nos encontramos en esta situación, para los niños es algo nuevo y puede llegar a crearles miedos y ansiedad.

Para ello, tenemos que normalizar al máximo y explicarles, dentro de sus posibilidades, todo lo que sucede y cómo van a ser las cosas a partir de ahora.

Podemos hacerles que vean el lado bueno de todo esto, que ahora pasamos más tiempo juntos en familia y que el vertiginoso día a día que teníamos antes ha cambiado para mejor en ese sentido.

No hay prisas ni nervios o enfados por llegar tarde a los sitios.

Ahora hay tiempo para hacer manualidades juntos, ver películas, leer muchos cuentos, jugar a juegos de mesa en familia y muchísimas cosas más que les encantarán.

A los padres se nos ha encomendado una difícil tarea que es la de asegurarnos de que el cole en casa funciona lo mejor posible.

Tendremos que poner de nuestra parte y unirnos a profesores y colegio por el bien de nuestros hijos. Ánimo.